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He montado un segundo cerebro con IA (y ya no pierdo lo que aprendo)

Te voy a confesar algo que igual a ti también te pasa. Llevo años guardando cosas con la sensación de que algún día me van a servir, y luego ese “algún día” no llega nunca. Un hilo de Twitter, un vídeo de YouTube, un PDF, una conversación buena con Claude, una respuesta decente de ChatGPT, un enlace que parecía oro puro… todo eso iba cayendo en distintas carpetas, distintas apps, distintos rincones del disco duro y de internet.

Y claro, en el momento te sientes listo. Dices: perfecto, esto no se me pierde, ya lo tengo guardado. Pero luego vuelves semanas después y lo que tienes no es conocimiento. Tienes un trastero digital muy bien surtido.

Eso es lo que me estaba pasando a mí. No me faltaba información, de eso iba sobrado. Lo que me faltaba era algo mucho más difícil: una forma de convertir toda esa captura compulsiva en algo útil. Algo que no fuese simplemente acumular, sino destilar. Algo que no dependiese de ninguna plataforma. Y sobre todo, algo que no me diese más trabajo del que ya tengo.

Así que me monté un sistema absurdamente simple que me está gustando mucho. No porque sea super complicado, sino precisamente por lo contrario: porque es pequeño, entendible y funciona de verdad.


El problema no era guardar más: era no digerir nada

Durante bastante tiempo pensé que mi problema era de herramienta. Que si necesitaba una app de notas mejor, que si me faltaba una extensión para guardar artículos, que si debía pasarme a otro sistema de bookmarks. Notion, Obsidian, marcadores de Chrome, carpetas de Drive… lo probé todo. Y no digo que esas cosas no ayuden, pero en mi caso estaba mirando donde no era.

El problema real era mucho más simple y bastante más incómodo de admitir: yo estaba capturando muchísimo y sintetizando poquísimo.

Por eso me empezó a obsesionar una idea muy concreta: no quería otra caja para meter cosas. Quería un mecanismo para que lo guardado dejase de estar muerto. Quería que las notas evolucionasen. Quería que una respuesta buena de una IA no se perdiese dentro de una interfaz cerrada.

Y ahí es donde aparece este segundo cerebro.

Antes de seguir, quiero dar créditos porque esta idea no me la he inventado yo. Andrej Karpathy lleva tiempo insistiendo en que el valor real de la IA no está solo en pedirle una respuesta puntual, sino en cómo la integras en tus flujos de contexto y trabajo diario. Y Carlos Azaustre también ha compartido ideas muy potentes para usar la IA de forma práctica. Yo simplemente he cogido esa intuición y la he llevado a un sistema que a mí me encaja.


La idea más simple de todo el sistema: raw/ y wiki/

Todo el sistema vive en dos carpetas. Sí, dos carpetas. En tu ordenador. Sin servidores, sin Docker obligatorio, sin base de datos. Tuyo al 100%.

raw/ es la bandeja de entrada. La zona caótica. El sitio donde cae lo bruto sin demasiadas ceremonias. Puedes meter una nota en texto plano, una transcripción, una respuesta de Claude que te ha parecido especialmente buena, apuntes de una reunión, ideas para un proyecto, el contenido de un artículo que has copiado y pegado. No hace falta que esté bonito. De hecho, mejor que no te frene por tener que ordenarlo perfecto.

wiki/ es otra cosa. Ahí ya no quieres ruido. Ahí quieres conocimiento más masticado. Páginas en markdown, limpias, fáciles de abrir en cualquier editor y pensadas para crecer con el tiempo. Es la diferencia entre tener ingredientes tirados por la encimera y tener un plato que de verdad te puedes comer.

La IA hace de cocinero entre medias. Lee lo nuevo que has dejado en raw/, intenta detectar de qué va, mira si ya existe una página relacionada en wiki/ y la crea o la actualiza. Luego archiva el material original en raw/procesados/ para que no se reprocese cada vez.

Eso, dicho así, parece una tontería. Pero a mí me cambia bastante la película porque ya no estoy guardando para olvidarlo después. Estoy alimentando un sistema que va dejando una capa cada vez más limpia de conocimiento. Y eso, a la larga, vale infinitamente más que tener otro cubo lleno de enlaces muertos.


Por qué no me quería casar con ningún proveedor de IA

Tenía clarísimo que no quería montar esto atado a una sola marca. Bastante rápido cambia ya todo como para encima casarte con una API concreta y tener que reescribir medio sistema cada vez que sale algo mejor.

El repo está preparado para usar cualquier proveedor. Mi recomendación principal es OpenRouter, no porque me paguen ni nada, sino porque para scripts pequeños como este te hace la vida muy fácil: usas una sola API con formato parecido al de OpenAI y desde ahí puedes probar Claude, GPT, Gemini, Llama, DeepSeek y medio zoológico más sin tocar apenas el código.

Pero si no quieres pasar por OpenRouter, Gemini directo es una alternativa muy sensata para empezar, sobre todo porque Google tiene condiciones bastante amables para probar modelos sin dejarte el sueldo.

Lo importante es que el sistema siga siendo tuyo. Si dentro de tres meses pruebas otra cosa, cambias el proveedor en la configuración y listo. Tus carpetas siguen ahí. Tus markdowns siguen ahí. Tu wiki sigue siendo tuya.


Cómo está montado y cómo lo puedes montar tú

El repo está en GitHub y lo puedes descargar directamente desde aquí. La estructura es esta:

segundo-cerebro-basico/
├── .env.example
├── package.json
├── scripts/
│   ├── index.ts
│   └── second-brain.config.example.json
└── second-brain/
    ├── raw/
    │   └── procesados/
    └── wiki/

No tiene más misterio. Y precisamente por eso me gusta: porque lo puedo entender medio dormido y porque si algo falla sé dónde mirar. raw/ es la puerta de entrada. wiki/ es la capa de salida. raw/procesados/ guarda el material original por si algún día quieres revisar de dónde salió una idea o si el modelo metió la pata y quieres volver atrás.

Instalación

Lo primero es clonar o descargar el repo y entrar en la carpeta:

git clone https://github.com/edunavajas/segundo-cerebro-basico.git
cd segundo-cerebro-basico

Instala las dependencias con pnpm:

pnpm install

Si no tienes pnpm instalado:

npm install -g pnpm

Configuración

Copia el archivo de ejemplo de variables de entorno:

cp .env.example .env

En Windows (PowerShell):

Copy-Item .\.env.example .\.env

Abre el .env y rellena al menos estas tres variables:

SECOND_BRAIN_PROVIDER=openrouter
SECOND_BRAIN_MODEL=anthropic/claude-4.5-sonnet
SECOND_BRAIN_API_KEY=tu_clave_aqui

Si usas Gemini directamente:

SECOND_BRAIN_PROVIDER=google
SECOND_BRAIN_MODEL=gemini-2.5-pro
GOOGLE_GENERATIVE_AI_API_KEY=tu_clave_aqui

Si quieres ajustar rutas, temperatura o el prompt del sistema, también puedes crear un archivo de configuración opcional:

cp scripts/second-brain.config.example.json scripts/second-brain.config.json

Cómo conseguir la API key de OpenRouter

Entra en openrouter.ai, crea una cuenta, ve al apartado de Keys y genera una nueva. La cargas con los créditos que quieras y ya tienes acceso a prácticamente cualquier modelo que existe. Para uso personal y esporádico no gastas casi nada.

Probarlo antes de lanzarte

El sistema tiene un comando de verificación que comprueba la configuración sin hacer ninguna llamada a la API:

pnpm second-brain:check-config

Y un dry-run que genera los artículos pero sin escribir nada en disco ni mover archivos, para que veas el resultado antes de comprometerte:

pnpm second-brain:dry-run

Cuando ya lo tengas claro:

pnpm second-brain

Cómo se usa esto en el día a día

Imagina un día normal. Ves un artículo muy bueno sobre RAG. Tienes una conversación con Gemini sobre cómo validar una idea de negocio. Claude te devuelve una respuesta especialmente buena sobre monetización. En lugar de dejar cada cosa secuestrada en su plataforma o en una pestaña que cerrarás mañana, lo vuelcas en raw/. A veces en archivos distintos. A veces simplemente copiando y pegando texto en un .md o .txt. Sin florituras.

Por ejemplo, si ves algo en internet que te interesa, puedes seleccionarlo todo, copiarlo y pegarlo en un archivo nuevo dentro de raw/:

raw/
└── idea-sobre-rag.txt          ← lo que acabas de pegar

Cuando te apetece, ejecutas el script:

pnpm second-brain

Y esa masa de información empieza a tomar forma. Donde antes había una nota desordenada, aparece un artículo más limpio en wiki/. Donde antes tenías tres ideas repetidas, ves una sola página con mejor estructura y menos ruido. Donde antes una conversación buena con una IA moría dentro de una interfaz, ahora se convierte en conocimiento reutilizable.

El nombre del archivo en wiki/ lo genera la propia IA a partir del título del artículo que crea, así que no tienes que preocuparte por nombrar bien tus notas en raw/. Mete lo que sea y deja que el sistema lo organice.


Obsidian como ventana, no como el sistema

Una vez que empiezas a tener varias páginas en wiki/, abrir esa carpeta con Obsidian es una gozada. Lo digo sin fanatismo, porque no me gusta depender demasiado de ninguna app, pero la verdad es que encaja muy bien aquí. Te deja buscar rápido, editar cómodo, ver los enlaces entre notas si te da por ahí, y en general sentir que todo ese conocimiento por fin vive en un sitio navegable.

Obsidian es gratuito y funciona en cualquier sistema operativo. No hace falta configurar nada especial: simplemente le dices que abra la carpeta second-brain/wiki/ como bóveda y listo.

Lo que me gusta es que Obsidian aquí no ES el sistema, es solo la ventana. Si mañana prefieres VS Code, o simplemente leer los markdowns con cualquier otro editor, todo sigue funcionando exactamente igual. Tus datos son tuyos, en archivos planos, sin ningún formato propietario.


Qué me llevo yo de todo esto

Si tuviese que resumirlo en una sola idea, sería esta: guardar no es aprender, y acumular no es pensar mejor.

Lo que cambia el juego no es tener más notas. Es tener un sistema que convierta lo bruto en algo reutilizable. Y por eso me gusta tanto esta combinación de raw/ + wiki/, IA agnóstica al proveedor, markdown plano y automatización con un solo comando.

No necesitas una infraestructura absurda para empezar. No necesitas venderle el alma a ninguna plataforma. Necesitas un loop pequeño y honesto: capturas rápido, sintetizas, guardas lo que merece la pena, lo vuelves consultable, y repites.

Así que si te ves reflejado en esa sensación de tener miles de cosas guardadas y casi nada realmente integrado, pruébalo. El repo está ahí, en github.com/edunavajas/segundo-cerebro-basico, con todo lo necesario para empezar desde el minuto cero.

Y si lo pruebas y te funciona, o tienes ideas para mejorarlo, cuéntamelo en los comentarios. Me interesa de verdad saber qué tal os va.


¿Qué te ha parecido?

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